
Los oídos de los más pequeños son especialmente sensibles a factores externos como la humedad, una mala higiene o el exceso de ruido, factores que pueden dar lugar a infecciones, tapones e incluso pérdida de audición. Además, este sentido resulta fundamental para el correcto desarrollo en la infancia, por lo que cuidar la salud auditiva de los niños debería ser una prioridad.
Aunque el oído juega un papel importante durante toda la vida, es en la primera etapa de la infancia cuando tiene un mayor impacto en el desarrollo de las diversas áreas de la persona. Desde que nacen, los bebés lo utilizan para explorar y comprender el mundo que les rodea, y a medida que van creciendo, este sentido será clave para la adquisición del lenguaje y las habilidades sociales.
Según datos oficiales, el 80 % de los problemas de pérdida auditiva en niños están presentes desde el nacimiento, aunque también pueden aparecer en los años siguientes debido a infecciones, ciertas enfermedades o traumatismos acústicos.
Por ello, aunque tu hijo haya superado con éxito el cribado auditivo neonatal, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan estar siempre atentos a estas posibles señales que podrían indicar que existe daño o pérdida en la capacidad de oír correctamente:
En algunos casos, la detección temprana del problema y el tratamiento adecuado podrían evitar daños o minimizar su impacto.
Además de acudir de forma periódica a las revisiones con el especialista y estar atentos a los posibles signos que podrían indicar la presencia de algún problema, la Asociación Española de Pediatría (AEP) y los expertos de Aural nos recomiendan seguir los siguientes consejos para cuidar los oídos de toda la familia:
Hoy en día, muchos adolescentes y jóvenes pasan largos periodos de tiempo escuchando música con auriculares, y en estos casos es fundamental controlar el volumen y no excederse de lo recomendado. En este sentido, los pediatras advierten: un volumen de 115 db durante 15 minutos sería suficiente para provocar una pérdida auditiva.
Pero no solo es importante el volumen, también lo es el tiempo de exposición a los sonidos. Por eso, el Comité de Promoción de la Salud de la AEP recomienda dejar descansar los oídos durante un cuarto de hora, tras 45 minutos escuchando música o vídeos a través de unos cascos.
La Academia Americana de Pediatría también pone especial foco en la importancia de evitar o minimizar el uso de juguetes ruidosos, así como ajustar el volumen de aparatos electrónicos de uso cotidiano como el teléfono, la televisión o las videoconsolas.
Altavoces, eventos deportivos, conciertos, ferias o fiestas con pirotecnia son algunos de los entornos o acontecimientos con ruido excesivo y prolongado que podrían afectar a la salud auditiva de los niños. En estos casos, es imprescindible protegerlos con orejeras o cascos antirruido.
Los virus respiratorios, las alergias ambientales o pasar mucho tiempo dentro del agua pueden ocasionar otitis. Otras situaciones, como la exposición a corrientes de aire frío o humo de tabaco, y los cambios de prensión debido a la altitud, también provocan dolor.
Aunque no siempre se pueden evitar, en algunos casos es posible prevenir o minimizar las molestias protegiendo los oídos según las recomendaciones del pediatra.
Por último, se debe mantener una adecuada higiene para prevenir infecciones y otros problemas. Para ello, debemos limpiar los oídos regularmente de forma suave, eliminar el exceso de cerumen visible, pero jamás hay que introducir bastoncillos u otros objetos en el canal auditivo.
FUENTE: saposyprincesas.elmundo.es
